Primera mitad: Respeto y un susto tempranero
El encuentro arrancó con ambos equipos midiéndose las fuerzas, priorizando el orden defensivo sobre la arriesgada aventura ofensiva. La primera gran llamada de atención llegó al minuto 25, cuando Jackson encendió las alarmas de la defensa local con una jugada clara que rozó el gol, pero que quedó en un aviso. Con el marcador intacto (0-0), los equipos se fueron al descanso buscando respuestas en el vestuario.
El factor Mbappé rompe el hielo
La paridad se mantuvo hasta que los genios frotaron la lámpara. En el minuto 66, una gran conexión asociativa permitió a Olise asistir con precisión para que Kylian Mbappé mandara el balón al fondo de la red, desatando la locura en las gradas y poniendo el 1-0.
A partir de ahí, el partido se convirtió en un tablero de ajedrez dinámico. El conjunto visitante intentó reaccionar moviendo el banquillo al 75' (ingresó Sarr por Mbaye) y al 76' (Camara por Diarra). Por su parte, la respuesta local llegó al 80' con la entrada de Dembélé en sustitución de Barcola.
Diez minutos de pura locura
Cuando el reloj marcaba el minuto 82, una brillante asistencia de Rabiot habilitó al recién ingresado Barcola, quien no perdonó frente al arco para firmar el 2-0 que parecía definitivo.
Sin embargo, el fútbol nunca es lineal. El banquillo visitante quemó naves con un doble cambio al 83' (Jackson por Dieng y Gueye por Ndiaye), y la insistencia tuvo premio. Ya en el tiempo de descuento, en el minuto 90'+5, Mbaye aprovechó un pase de Ndiaye para descontar (2-1) y meterle un frío helado en el cuerpo a los locales.
Solo minutos después, al 90'+6, apareció nuevamente la dupla de la noche: asistencia de Olise y doblete de Mbappe para sentenciar el 3-1 definitivo.


