En uno de los partidos más vibrantes y cambiantes de los últimos tiempos, las selecciones de Argelia y Austria igualaron 3 a 3 en un choque de ida y vuelta constante que no dio respiro. El encuentro se definió con un guion de película en un tiempo de descuento frenético donde ambos combinados saborearon la victoria.
El duelo comenzó con alta intensidad física, costándole una tarjeta amarilla al austríaco Arnautovic a los 11 minutos. Sin embargo, el propio Arnautovic se tomó revancha en el minuto 28' cuando, tras recibir una asistencia de Alaba, batió las redes africanas para poner el 0-1 parcial.
Argelia no acusó el golpe y adelantó sus líneas. Después de un aviso peligroso de Chaibi en el 40', la recompensa llegó justo antes del descanso: en el minuto 45', Belghali decretó el empate 1-1 gracias a un gran pase de Riyad Mahrez.
La segunda parte arrancó con un carrusel de cambios por parte de Austria en el entretiempo (46') para sacudir el ataque. La estrategia funcionó rápido, ya que en el minuto 55' Sabitzer capitalizó un servicio de Laimer para adelantar nuevamente a los europeos (1-2).
Pero la respuesta argelina fue letal y tuvo nombre propio: Riyad Mahrez. El talentoso atacante se echó el equipo al hombro y, asistido en dos ocasiones por Aouar, anotó un doblete espectacular en los minutos 60' y 90'+3' para revertir el marcador, desatando la euforia local con un 3-2.
Sin embargo, en el fútbol nada está escrito hasta el pitido final. En la última jugada del compromiso, al minuto 90'+6', el ingresado Kalajdzic aprovechó una asistencia de Gregoritsch para clavar el 3-3 definitivo, cerrando un partido memorable que dejó a ambos planteles con un punto agridulce pero aplaudidos por el espectáculo brindado.

