En un partido cargado de emociones, cambios tácticos y un final de infarto, el equipo local logró imponerse 3-2 ante un rival que peleó hasta el último suspiro de los 90 minutos.
El encuentro comenzó accidentado para los locales. Apenas a los 13 minutos, Ryerson tuvo que abandonar el campo por lesión, cediendo su lugar a Pedersen. El recién ingresado se convirtió en protagonista a los 43' al anotar el primer gol, pero la máxima tensión llegó en el tiempo añadido (45'+3) cuando el VAR o el colegiado ahogaron el grito de gol de Haaland, dejando el marcador 1-0 al entretiempo.
La segunda mitad fue un auténtico torbellino. Tras el ingreso de Berg por Aursnes en el reinicio, Haaland se tomó la revancha de inmediato anotando el 2-0 a los 48' tras una gran asistencia de Odegaard.
Sin embargo, la visita reaccionó rápido. A los 53', Sarr, asistido por Mané, recortó distancias poniendo el 2-1. La alegría visitante duró poco, ya que a los 58', el intratable Haaland firmó su doblete (asistido por Berg) para estirar la ventaja a un cómodo 3-1.
Ambos técnicos movieron el banco de suplentes de forma drástica. Con el partido entrando en su recta final, los locales refrescaron el ataque con los ingresos de Schjelderup, Oestgaard y Bobb. Cuando parecía que el 3-1 era definitivo, la visita quemó las naves.
En el tiempo de descuento (90'+3), Sarr volvió a aparecer, esta vez asistido por Jackson, para marcar el 3-2 definitivo y poner los pelos de punta a toda la afición. No hubo tiempo para más: tres puntos de oro en un partidazo que quedará en la retina de los hinchas.
La próxima fecha Noruega se medirá ante Francia para definir el 1° puesto en un duelo que tiene Mbappe por un lado y a Haaland por el otro. Mientra saque Senegal e Irak solo una victoria y esperar un milagro lo puede dejar como mejor tercero.

