La primera mitad del encuentro estuvo marcada por el respeto mutuo y la rigidez táctica. Ninguno de los dos combinados quiso arriesgar de más, lo que se tradujo en un trámite peleado en la mitad de la cancha, con defensas muy bien escalonadas y nulas ocasiones claras de peligro. El marcador reflejó a la perfección el trámite: un 0-0 al entretiempo que obligaba a los entrenadores a meter mano en la estrategia.
Se rompió por completo en los segundos 45 minutos, desatando una auténtica batalla de estrategas:
A los 59 minutos Cuando el partido seguía trabado, una proyección quirúrgica de Coufal terminó en un centro preciso para que Krejčí conectara de volea, rompiendo el cero y poniendo en ventaja a los europeos.
Herido por el gol, el técnico de Corea del Sur no tardó en reaccionar e hizo ingresar a Hee-Chan por Jae-Sung para buscar mayor verticalidad y peso en el área rival.
En una decisión inusual para mantener la ventaja y refrescar por completo el bloque, el seleccionador checo mandó tres variantes juntas a la cancha: ingresaron Sadílek (por Provod), Chorý (por Schick) y Hložek (por Šulc).
A los 67' la ventana de cambios desarregló momentáneamente el orden europeo y Corea lo aprovechó facturando. Tras una genialidad de Kang-in, asistió a Hwang, quien definió con frialdad para poner las tablas en el marcador y desatar la locura coreana.
Con el envión anímico del empate, el entrenador asiático olió la sangre y metió un doble cambio netamente ofensivo: ingresaron Eom (por Lee) y Hyeon-Gyu (retirando nada menos que a la estrella Son) para refrescar las bandas y meterle toda la presión al cierre.
A los 80’ minutos llegó el gol de Corea del Sur mediante una impecable jugada de Hyeon-Gyu, el recien ingresado. Se pone 2 - 1, luego de un gol anulado para los europeos por posición adelantada. Finalizó y se cerró la primer fecha del Grupo A. La próxima fecha Corea del Sur va contra México y Republica Checa frente a Sudáfrica.

