Tras un primer tiempo cerrado que mandó a ambos equipos al descanso con un pálido 0-0, la segunda mitad se convirtió en una verdadera batalla táctica y de mucha fricción, donde las variantes desde el banquillo terminaron por inclinar la balanza.
El complemento inició con pierna fuerte por parte de la visita. En apenas un par de minutos, las amonestaciones para Dedić (59') y el histórico Džeko (61') dejaron en evidencia la desesperación de un equipo que empezaba a perder los hilos del encuentro. Ante este escenario, el cuerpo técnico visitante intentó reaccionar con un doble cambio inmediato, retirando a Tahirović y al propio Džeko para dar ingreso a Bašić (63') y Bajraktarevic (64').
Sin embargo, los locales no se quedaron atrás en la fricción y Elvedi vio la tarjeta amarilla en el minuto 65. Pero la jugada maestra llegó desde el banco local en el minuto 71. En una arriesgada pero acertada triple variante, el entrenador mandó al campo a Vargas, Sow y Manzambi, sustituyendo a Rieder, Aebischer y Ndoye respectivamente.
La apuesta no pudo haber sido más efectiva. Solo tres minutos después de haber pisado el césped, a los 74', Manzambi se vistió de héroe al mandar a guardar la pelota al arco rival, desatando la locura en las tribunas y rompiendo el empate en un momento clave del partido.
El golpe del gol descolocó por completo a la visita, que terminó de desmoronarse en el tramo final. En el minuto 80, la frustración se transformó en castigo cuando Muharemovic vio la tarjeta roja directa, dejando a su equipo con diez hombres y un panorama sumamente cuesta arriba.
Con la superioridad numérica y los espacios abiertos, los locales no tardaron en liquidar el pleito. En el minuto 84, otra de las variantes doradas de la noche, Vargas, apareció para firmar el 2-0 definitivo tras una gran asistencia de Embolo.

