El partido comenzó con alta intensidad. Apenas al minuto 9', Cornelius vio la tarjeta amarilla, advirtiendo que el duelo físico sería clave. Sin embargo, la balanza no tardó en inclinarse. Al minuto 16', Larin abrió el marcador desatando la locura en las tribunas.
El ritmo no bajó y al 29', Jonathan David anotó el primero de su cuenta personal para poner el 2-0. La situación para el equipo rival se complicó drásticamente en el minuto 33' cuando Al-Amin vio la tarjeta roja directa, dejando a su equipo con diez hombres muy temprano.
Aprovechando la superioridad numérica, justo antes del descanso en el 45'+3, David apareció de nuevo para marcar el 3-0 e irse al entretiempo con el partido prácticamente en el bolsillo.
El complemento no trajo paz para los rezagados. A pesar del carrusel de sustituciones en ambos banquillos para intentar sacudir el guion, la catástrofe visitante se terminó de consumar antes de los diez minutos de la reanudación, cuando Madibo corrió la misma suerte que su compañero y fue expulsado, dejando a su escuadra con apenas nueve hombres en la cancha.
A partir de ahí, el partido se convirtió en un rondo gigante y en un festival para la grada. Saliba aprovechó las enormes grietas de la defensa diezmada para sumarse a la fiesta y anotar el cuarto de la noche. Poco después, la desgracia visitante se estiró aún más cuando Al-Mannai terminó empujando el balón en su propia puerta en un intento desesperado por despejar.
Cuando parecía que el telón bajaba con un cinco a cero, la última palabra la tuvo el gran protagonista de la velada. Ya en el tiempo de descuento, con el rival completamente entregado, Jonathan David selló su tripleta personal con una definición impecable, poniendo el sexto y definitivo gol en el marcador. Una noche redonda, un festín de goles y una victoria que se recordará por mucho tiempo.
La última fecha Canadá jugara ante Suiza en la lucha por el 1° puesto, mientras que Qatar irá ante Bosnia.

